Decadencia de la economía en el turismo consecuencia del COVID-19

La actividad turística cayo bruscamente hasta llegar a ser casi nula. Más de una tercera parte de la humanidad está en confinamiento, el tráfico aéreo se redujo un 90%, los atractivos turísticos están cerrados, al igual que hoteles, lodges, restaurantes de gran parte del mundo.

Realmente una verdadera catástrofe para un sector que gestionaba más de 1.500 millones de turistas al año, tenía unos crecimientos muy por encima de la economía global, suponía más del 10% del PIB mundial y daba trabajo a más de 300 millones de personas, un caos a nivel mundial, verdaderamente nadie sabe hasta cuando estará confinado el movimiento de personas

Más allá de las cancelaciones masivas de reservas para los próximos meses y la situación de riesgo para toda la temporada de verano del hemisferio norte,la crisis del Coronavirus tendrá un impacto profundo en la forma en que viajamos y en cómo nos relacionamos con nuestro entorno.

Respecto al turismo ambiental, entendemos que este turismo tiene temporadas para poder realizarlo en condiciones ideales siendo uno de los factores que más incide, el clima, normalmente  se realiza este tipo de turismo en el Perú entre los meses de abril y finales del mes de noviembre, puesto que el clima es idóneo en esta temporada,esto conlleva que si la temporada ahora no da comienzo hasta el mes de septiembre u octubre,para poder realizar turismo de naturaleza, podríamos determinar que esta temporada estaría perdida para el turismo de naturaleza, generando esto grandes dificultades y problemas en este tipo de turismo, afectando a los guías.

Entendemos que realmente nadie sabe cuando finalizara esta situación que inconscientemente afecta y perjudica las actividades turísticas, afectando de manera negativa a los guías dedicados en este rubro de turismo de naturaleza, puesto que ellos también pueden correr riesgos graves, incluso alguno de ellos no residen en el país , sino que vienen de otros lugares y pues dejan a su familia o pierde comunicación al momento de realizar estos viajes de naturaleza, ellos también necesitan tener esa confianza de que el país se encuentre en un buen estado, un buen ambiente, de que las condiciones ya estén aptas, para poder viajar, pero con todo lo que esta suscitando actualmente genera desconfianza e inestabilidad y no solo a ellos sino también a nuestros  fuera de todo ello incluso las posibilidades de que puedan tener una buena asistencia médica es una posibilidad muy remota. Los viajeros quienes tienen mayor interés o son muy fanáticos probablemente reanuden sus 6viajes en el mes de septiembre a diciembre, aún así la situación sigue estando complicada.

Mencionamos que el sector del turismo fue probablemente el más castigado por la crisis económica que esta suscitando actualmente, las personas que se beneficiaban de manera directa con el turismo no están percibiendo economía, tal es el caso de aquellas personas que ofrecían sus servicios al grupo de personas que realizaban el turismo vivencial y en muchas ocasiones las personas de alguna comunidad o población, vendían sus cerámicas o textilería el cuál era una fuente de ingreso para ellos.

Este turismo se diferencia con el turismo cultural, puesto que el turismo cultural aún se puede realizar en el mes de diciembre, enero, febrero y marzo ya que este no necesita de condiciones para su realización.

La falta de movimiento es incierta hasta cuándo estará restringida, es posible que tenga una duración de tres o cuatro meses más, sin embargo las consecuencias de esta situación serán severas puesto que la gente necesita sentir esa seguridad en los viajes que realiza, necesita sentir que no surgirá problemas de salud u otros problemas que afecten su estadía, complicando esto aún más este asunto.

Fase de recuperación

Lo cierto es que la recuperación de los destinos dependerá de muchos factores. El levantamiento de restricciones de movimiento, el incremento de la actividad aérea y la percepción de los turistas sobre diferentes destinos, según la incidencia que haya tenido la pandemia en ellos.

Según Deloitte, la recuperación del sector turístico será gradual y no alcanzará una situación de normalidad hasta entrado el 2021. Según sus estimaciones: En junio de este año se empezarán a realizar viajes de primera necesidad, en agosto se activará el sector hotelero con los viajes nacionales. Estos serán principalmente a segundas residencias o a apartamentos vacacionales y probablemente usando transporte privado, en noviembre se empezará a ver un aumento de los viajes corporativos y los eventos que se han tenido que posponer, en diciembre de este año, por fin, empezará a crecer (poco a poco) el turismo internacional. No será hasta el verano de 2021 cuando comprobemos si la gente realmente se siente segura para viajar de forma intensa y a destinos de larga distancia.

Antes de la crisis sanitaria la parte de la renta que se dedicaba a viajes y hoteles era del 9% sobre el total. Lo que resta del año, ese porcentaje caerá casi un 95%, pero en 2021 ese porcentaje subirá al 7% (un 12% menos que antes de la crisis).

La recuperación del turismo será : El turismo nacional se dará poco a poco y más tarde el internacional. Hay mucha gente que tendrá miedo a meterse en un avión 10 horas para viajar a un destino lejano y exótico.

Con todo esto el turismo será probablemente el sector al que más le costará recuperarse, puesto que gradualmente se irán tomando mayores medidas sanitarias en aeropuertos, estaciones de tren y de autobús, medidas de seguridad sanitaría en museos, monumentos y otros atractivos turísticos, habrá una reducción de aforo en lugares de gran afluencia turística como así en el transporte turístico.

Entonces con mucho cuidado y mayor protección dará comienzo a una recuperación en un futuro cercano, de manera que las economías de los países que se encuentren más afectados por la pandemia puedan estos mitigar los efectos de una próxima recesión económica.

Cuando esta crisis llegue a estar controlada, todo habrá cambiado, las dinámicas de consumo por la desconfianza y la incertidumbre. Los retos serán constantes y prolongados, para evitar el colapso de uno de los motores de la economía global.

En general todos tenemos que ser más ágiles, saber adaptarnos mejor al entorno que cambiara con todo este suceso, tenemos que ser creativos e innovadores para luchar en un ecosistema más competitivo, ante la falta de turistas y ser perseverantes con los sucesos que están por venir.

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